Salud

01/03/2013

Nuevo tratamiento para la hipermetropía y la presbicia

Un equipo de investigación argentino desarrolló un tratamiento fácil y accesible para tratar la Hipermetropía y la Presbicia. El mismo no solo detiene la evolución de estas dos enfermedades, sino que también sirve para mejorar la agudeza visual, tanto de lejos como de cerca.

La innovación se destaca por varías cualidades. Además de ser el primero en su género, complementa los tratamientos clásicos de anteojos, lentes de contacto, láser y cirugía potenciando su efecto e impidiendo la recidiva después del excímer láser. Puede reemplazar a todos los tratamientos clásicos y evitar el uso de ayudas ópticas y tratamientos invasivos; es reversible, de modo que si se desea regresar al estado inicial, basta con suspender la medicación durante unos días; es de bajo riesgo, por no ser invasivo; tiene un bajo costo, ya que es un medicamento de uso corriente y venta libre; es de fácil accesibilidad, se encuentra disponible en casi  todas las farmacias; y es aplicable tanto en niños, adultos y ancianos.

Hasta antes de este descubrimiento los tratamientos no se basaban en un medicamento, sino en otras técnicas más complejas. El nuevo descubrimiento no genera acostumbramiento ni dependencia, tampoco es una ayuda externa para enfocar, sino que pone nuevamente en marcha la capacidad fisiológica de enfocar de lejos y cerca como lo hacen las personas naturalmente.

El medicamento es una combinación de un principio activo colinérgico y uno adrenérgico. Esos son los neuro-transmisores que utiliza el organismo para regular el funcionamiento de los músculos lisos viscerales. Esta combinación en su exacta proporción aplicada al ojo pone en marcha el mecanismo fisiológico de acomodación- la acomodación es la capacidad de enfocar a cualquier distancia desde cerca a infinito. El ojo enfoca mediante una lente (el cristalino) y un músculo (el músculo ciliar), una vez recuperada la capacidad de acomodación puede abandonarse el uso de los anteojos y se detiene la evolución de la hipermetropía y de la presbicia.

El desarrollo, recientemente patentado en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) se concretizó gracias al trabajo  de un equipo de investigación liderado por un ex oftalmólogo del Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze,  el Dr. Alejandro González Santos. El Dr. González Santos Egresó de la Universidad del Salvador (USAL) en el año 1975 e ingresó ese mismo año al Instituto Lagleyze donde realizó su carrera en la especialidad de oftalmología especializándose en cirugía y en el Hospital de Niños de San Isidro, capacitándose en oftalmología pediátrica. Desde 2002 asesora como perito oftalmólogo a la Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Es fundador y directivo de la Asociación de Médicos Oftalmólogos de Buenos Aires, entidad dedicada a mejorar el servicio profesional en aspectos éticos y laborales.

Tal como el Dr. Santos lo explica en diálogo con EL OTRO MATE, “la ciencia médica nunca se había puesto el objetivo de prevenir, ni de detener la hipermetropía  como tampoco la presbicia. Ahora con sólo aplicar una gota, una o dos veces por día, se puede evitar la pérdida de la agudeza visual de lejos y cerca”.

El equipo de científicos se basó en los antecedentes encontrados en la literatura médica. El médico italiano Alberto Bencini, después de le segunda guerra mundial escribió en un libro de terapéutica médica (Traitement médical des vices de réfraction, in J. Sédan e altri, Thérapeutique médicale oculaire, Paris 1957, pp. 1228-1237) que sería posible un tratamiento médico de los vicios de refracción y de acomodación. Sin embargo, por ser otra su especialidad, nunca llegó a aplicarla ni a desarrollar su idea.

Los investigadores descubrieron en su práctica hospitalaria en el Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze, que lo que intuía el Dr. Bencini ocurría en la práctica. Desde el Siglo XX y hasta 1980, la pilocarpina era de uso corriente en casi todos los pacientes que sufrían glaucoma y estos pacientes no desarrollaban la hipermetropía ni la presbicia. Luego aparecieron otros tratamientos y muchos pacientes dejaron de usar pilocarpina debido a algunos efectos indeseables. Se observó de esta forma, que al suspender el medicamento aparecían estas patologías. “Fue muy sencillo. Bastó con escuchar el testimonio de nuestros pacientes. No estaban satisfechos del nuevo tratamiento para el glaucoma porque percibían que al abandonar la pilocarpina comenzaban nuevamente a sufrir de hipermetropía y la presbicia”, relata Santos.

Luego de muchos años de observación y de seguimiento de personas sin glaucoma, se logró reducir los efectos indeseables y calcular la dosis para niños y adultos, así como eliminar las complicaciones de los efectos a largo plazo. Cabe destacar que este descubrimiento antecedió al conocido método Benozzi (también desarrollado en Argentina). El equipo de investigadores comenzó 25 años antes, utilizando el medicamento original del laboratorio Alcón y asegurando su óptima calidad y resultados.

Para poder implementar el tratamiento se debe hacer un examen oftalmológico completo y así  determinar la aptitud de cada persona, acompañado posteriormente de una prueba para calcular la dosis necesaria.

“El futuro es muy promisorio. Creemos que cuando la industria farmacéutica aproveche nuestros descubrimientos e investigaciones se globalizará la idea de la prevención por todo el mundo”, pronostica Santos.

Nota: EL OTRO MATE / Por Carolina Kaplan
Foto: Angélica Martínez / Wikimedia Commons




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