Desarrollan un test rápido para el Síndrome Urémico Hemolítico
Un test tan rápido como el que determina un embarazo, podrá detectar la presencia de la bacteria que produce el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) gracias a un desarrollo científico argentino.
El ensayo permite detectar la bacteria Escherichia coli, productora de la toxina Shiga (llamada STEC, por su sigla en inglés) de un cultivo o directamente de una muestra de materia fecal. Las toxinas enterohemorrágicas Shiga 1 y Shiga 2 son producidas, ya sea individualmente o en combinación, por más de 200 cepas diferentes de STEC.
Si las infecciones por estas bacterias no son tratadas, pueden dar lugar a complicaciones graves, como el síndrome urémico hemolítico (SUH). La rápida identificación de las STEC es vital para prevenir este tipo de complicaciones.
La innovación consiste en la detección rápida de diferentes tipos de toxinas Shiga mediante un inmunoensayo rápido del tipo “test de embarazo”. En este ensayo, el resultado positivo puede ser observado a simple vista como bandas de color, tan solo luego de 5 minutos de agregada la muestra.
Quienes lo llevaron adelante son los doctores Yanil R. Parma, Mariano Fernández-Miyakawa, Ariel Rogé, Paula Lucchesi y Alejandra Krüger, contando con la ayuda de la Dra. Irene Álvarez. Este trabajo formó parte de la tesis doctoral de la Dra. Yanil Parma y se realizó en el Instituto de Patobiología del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVYA), dependiente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), gracias al trabajo colaborativo de investigadores pertenecientes a CONICET, el Instituto de Producción del Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán”, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro y de varios institutos del INTA que colaboraron.
En diálogo con EL OTRO MATE, Fernández Miyakawa explicó que “lo novedoso es que este ensayo puede detectar rápidamente y en forma visual, sin necesidad de equipamientos complejos, una variedad más amplia de tipos de toxinas Shiga que otros similares. Este desarrollo es totalmente nacional y sería capaz no solo de competir con productos importados que se destinan al mismo fin, lo que encuadraría dentro del marco de la sustitución de importaciones, sino ser utilizado en centros de salud en los que hoy en día, por su costo o disponibilidad, ni pueden considerar el uso de este tipo de ensayo”.
Según datos que brinda la Asociación para la Prevención del Síndrome Urémico Hemolítico, la enfermedad es la primera causa de insuficiencia renal aguda en niños menores de 5 años y la segunda en trasplantes de riñón en infantes. Puede causar la muerte o dejar secuelas de por vida, como insuficiencia renal crónica, hipertensión arterial y alteraciones neurológicas. Hay alrededor de 500 nuevos casos por año informados oficialmente, siendo Argentina el país de mayor incidencia en el mundo. El 51% de los enfermos de SUH se da en la Argentina y el 49% en el resto del mundo. El índice de mortalidad es de 2-4% de los niños afectados.
Sobre cómo se desarrolló la investigación, Fernández Miyakawa detalló que “para lograr este producto se desarrollaron todos los componentes individuales en los cuales se aplicaron capacidades, conocimiento y experiencia de cada uno de los grupos de trabajo involucrados. Una vez obtenidos los componentes básicos del ensayo, se investigaron y desarrollaron las condiciones ideales en las que podría funcionar cada uno de estos componentes y se procedió a caracterizarlo como un prototipo del producto final. Previamente desarrollamos un ensayo de tipo ELISA para la detección de este tipo de toxinas, el cual tiene una excelente capacidad de detección. Sin embargo, el resultado, aunque se obtiene relativamente más rápido que con otras técnicas, puede ser obtenido en unas 4 horas. Con el fin de contar con una herramienta alternativa más rápida, decidimos intentar desarrollar este ensayo del tipo “test de embarazo”, de forma tal de poder tener las mejores herramientas diagnosticas al alcance de todos, y complementar a las utilizadas en la actualidad”.
La idea de los investigadores es realizar algunas mejoras al ensayo y pasar rápidamente a lotes productivos, de forma tal de poder generar lo antes posible un registro ante las autoridades correspondiente. Luego de esto, aspiran a que este insumo pueda ser transferido a terceros o producido desde algún organismo de ciencia y técnica.
“Lo importante son las medidas de higiene y manipulación de alimentos para evitar la infección con esta bacteria. Lamentablemente uno ve cotidianamente fallas en la manipulación de alimentos, a todos los niveles, por lo cual es importante difundir, educar y recalcar constantemente sobre las medidas de prevención de esta y otras enfermedades relacionadas”, apuntó Fernández Miyakawa.
Sobre las expectativas a futuro, los investigadores ambicionan “producir una mejora importante en la factibilidad de la realización del diagnóstico temprano de la infección y de esta forma mejorar la igualdad de oportunidades en el tema de salud pública, brindando herramientas accesibles. También esperamos poder seguir realizando investigaciones con este producto que nos permitan utilizarlo junto con productos profilácticos para controlar la diseminación de la contaminación en el ganado bovino, principal reservorio de la STEC”.

Nota: EL OTRO MATE / Por Uriel Salamon
Foto: Yanil Parma / Mariano Fernandez Miyakawa

