Para innovadores

06/10/2013

La energía nuclear como motor de desarrollo e innovación

Ante el anuncio realizado por el gobierno argentino sobre la instalación de nuevas centrales atómicas, la Comisión Interacadémica de Energía Nuclear (CIENA) promovió una serie de recomendaciones al respecto mediante un documento presentado recientemente.

La misma destaca el impacto de estas decisiones en  cuanto el desarrollo e innovación tecnológica, es por ello que EL OTRO MATE entrevistó al Doctor Mario Mariscotti, miembro titular de la CIENA.

¿Cuáles fueron las motivaciones de la declaración?

El disparador inicial fue la información que trascendió del interés del gobierno en la construcción de nuevas centrales nucleares. El anuncio prevé un salto importante porque hoy Argentina cuenta con una capacidad de 1.000 megavatios de energía nuclear, cuando se ponga en marcha Atucha 2 va a llegar a 1.600, pero el plan final apunta a entre 4.000 a 5.000 megavatios de energía nuclear.

Entonces desde la Academia reflexionamos que la actividad nuclear en la Argentina ha tenido un impacto muy importante en el desarrollo tecnológico en el país por la decisiones apropiadas que se tomaron en su momento, favoreciendo al desarrollo nacional. En virtud de esta inversión importante que se quiere hacer, creemos que es necesario tomar las decisiones adecuadas, porque puede generar una solución al problema de la energía y además impulsar una nueva etapa de desarrollo tecnológico. Por otra parte, es importante destacar que hay una capacidad profesional que no ha sido del todo explotada. En base a todo eso la primera recomendación que se hizo, es aprovechar esa capacidad disponible en recursos humanos en el área. El segundo punto que sometemos a consideración, es el aliento a proyectos como el CAREM y además la potenciación de Argentina como un jugador importante a nivel mundial en el desarrollo de la energía nuclear.

¿Qué es el proyecto CAREM?

Es un proyecto de origen nacional que consiste en la construcción de un reactor, casi de bolsillo, un reactor muy pequeño, que pueden abastecer a una población pequeña, sin el riesgo que implica a veces una gran central atómica. Como recomendamos en la declaración, “el concepto CAREM, hoy día llamado de “seguro por diseño”, con sistemas de “seguridad pasiva” se ha extendido a otros países donde actualmente se trabaja en proyectos similares. Existe una incipiente valorización mundial de los reactores modulares pequeños por lo que es deseable que habiendo sido la Argentina líder en este tipo de diseño mantenga, o más bien recupere, su condición competitiva original”.

¿Qué recomendaciones hace la declaración presentada por la CIENA?

Por un lado, resaltar el nivel profesional existente en la Argentina en todos los organismos vinculados a la energía atómica como la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), el INVAP, la NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina S.A.) y ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear). Por otra parte, advertir sobre la falta de análisis exhaustivos sobre las capacidades existentes y en base a ello convocar a la formación de grupos de trabajo al respecto. Finalmente, es necesario apoyar con todo vigor el proyecto CAREM y robustecer la actividad de investigación y desarrollo.

¿Cuál es el nivel profesional existente en Argentina y como debería ser aprovechado?

El nivel profesional es muy importante, pero no está siendo utilizado del todo. Hay mucha gente que está actuando a nivel internacional y que son opinión de consulta. La Argentina ha exportado reactores a muchos países del mundo y eso es una clara muestran de ese nivel.

¿Qué es lo que se puede mejorar aun?

Para mantener competitividad e incrementarla, es muy importante que la investigación y el desarrollo sean llevados a todo vapor. Los grupos científicos locales son muy buenos, pero habría que fortalecerlos más, porque estar a la vanguardia es manejar el conocimiento.

Nota: EL OTRO MATE




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