Medio ambiente

02/07/2012

Científico rosarino hallo el origen de un árbol de Galápagos

Un estudio motivado por el Ingeniero Agrónomo Darién Prado, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, determinó cómo fue el origen del árbol “mandubí-guaycurú” en las islas Galápagos.

El “geoffrola spinosa”, tal el nombre científico de este árbol, crece en bosques estacionalmente secos del neotrópico, pero curiosamente en áreas próximas a cursos de agua. La cuestión de base, surge a partir de reconocer la distribución particular de los bosques estacionalmente secos en el continente sudamericano.

Como relató a EL OTRO MATE Darién Prado, es una distribución que comienza en el interior del nordeste de Brasil, continúa en Paraguay, noroeste de Argentina, sureste de Bolivia, en Perú, Ecuador, costa Caribe de Colombia y Venezuela. Estos bosques se encuentran a lo largo y a lo ancho del continente de una forma fragmentaria, separados unos de otro. Frente a Ecuador y a Perú están las Galápagos y aquí también aparece esta especie.

Las preguntas a resolver fueron cómo llegó este árbol a las peculiares islas Galápagos y si estos bosques han estado unidos unos con otros en forma continua en grandes extensiones, y por cambios climáticos del Pleistoceno se separaron.

Para llevar a cabo este trabajo se realizó un estudio molecular de poblaciones de individuos de este árbol de la Galápagos comparados con las de Ecuador y de Perú, relató Prado.

Lo que descubrieron es que la llegada de este árbol es reciente, de unos 475 años atrás, de la época posterior al descubrimiento de América. Todo parece indicar que fueron unas pocas semillas llevadas por el hombre. “Se cree que lo llevaron por una cuestión alimentaria y por madera. Es una especie útil que siempre fue usada por el hombre”. De ahí quizás, el nombre coloquial de este árbol en Argentina, “maní-guaycuru”, ya que se cree que los pueblos originarios del norte de Santa Fe, Paraguay y sur de Brasil, comían la semilla que está dentro del fruto, como una semilla tostada, como si fuese maní.

El trabajo de laboratorio se hizo en Ginebra, Suiza. Ahí se hizo la extracción de ADN de las hojas y ramas de cada lugar. Para esto trabajan en conjunto científicos europeos y americanos que recolectaron hojas y ramas de cada lugar. Una vez que se tiene el ADN se emplean marcadores moleculares que cortan un pedazo del ADN y se comparan unos con otros. Lo que se vio es que todas las poblaciones de Galápagos derivan de las poblaciones de la costa de Perú, es decir que todos los individuos de estos árboles “mandubí-guaycuru” en Galápagos, genéticamente son parecidos a los de la costa de Perú.

Toby Pennington, Yamama Naciri, Sofía Caetano), Rosarino y Ary Teixera de Oliveira Filho en los Jardines Botánicos de Edimburgo.

Las expectativas ahora son a nivel continental, y están puestas en saber cuál es el vinculo que hay entre estos tipos de bosques secos, cuya característica es que todos los años pasan un periodo de sequía largo.

Según Prado, este estudio puede ayudar a comprender de qué manera esos bosques, que estuvieron aparentemente unidos durante la época del Pleistoceno, se fueron fragmentado a causa de los cambios climáticos, ambientales, que pudieran haber ocurrido a través de los siglos. Este es el gran interrogante que queda por responder y que también permitiría analizar la responsabilidad del hombre en las transformaciones del ecosistema.

Este novedoso estudio comenzó con la Tesis Doctoral de Darién Prado en el año 1991, donde descubre y advierte por primera vez en la historia, que existe una continuidad de las especies de los bosques secos entre sí.

Árbol geoffrola spinosa.

Nota: EL OTRO MATE / Por Ingrid Sufotinsky




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