Una silla de ruedas movida por la mente
Un ingeniero sanjuanino desarrolló un sistema que permite comandar una silla de ruedas motorizada sin mover ningún músculo, comandada directamente desde el cerebro de la persona.
Stephen Hawking tiene una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta su movilidad, llamada esclerosis lateral amiotrófica y que lo ha dejado postrado en una silla de ruedas. Sin embargo, el Dr. Hawking todavía puede mover alguna parte de su cuerpo y con eso logra comunicarse. Eventualmente, en algún momento deberá hacer uso de esta la tecnología de ICC, como la desarrollada en San Juan, pues no podrá mover ninguna parte de su cuerpo.
Esta innovadora silla de ruedas es un dispositivo que mide la actividad del cerebro y adivina lo que la persona quiere hacer, entonces se envía un comando a la misma. Estos dispositivos se denominan “Interfaz Cerebro-Computadora” (ICC). Las ICC tienen por finalidad ayudar a personas con discapacidades motoras, es decir personas que no se pueden mover, para que puedan continuar con su vida.
Lo novedoso que diferencia esta innovación de lo existente hasta ahora, es que se ha implementado un método que no cansa la vista, ni hace que la persona tenga que estar pensando determinadas tareas para comandar la silla de ruedas. Esta es una falencia de estos dispositivos, es decir que después de usarla durante un largo periodo de tiempo producen fatiga visual y/o mental. En nuestro trabajo se ha logrado disminuir estas dos variables.
Con este avance puntual, están consiguiendo desarrollar tecnología de punta en el área de la medicina y en particular en el de la bioingeniería.
Aunque sin esta particularidad innovadora, “a nivel mundial existen muchos grupos de trabajo en el área de ICC. Por ejemplo en China, Estados Unidos, Austria, España, Francia, Suiza, Brasil, Japón y algunos otros países, se está investigando este tema. Las personas de estos grupos han presentado trabajos científicos donde muestran una ICC para el comandado de una silla de ruedas, brazos robóticos, manejo de internet y algunos juegos”, detalla Pablo Diez en diálogo con EL OTRO MATE.
Este proyecto fue parte de la tesis doctoral de Diez en el Instituto de Automática de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, “donde nos propusimos conseguir controlar dispositivos robóticos (como la silla de ruedas) solo a través de la actividad cerebral. El desarrollo actual nos llevó 5 años de trabajo y aún queda mucho camino por delante”, pronostica el investigador.
La problemática que este desarrollo viene a solucionar es ayudar a personas con discapacidades motoras. Ellas no pueden mover sus piernas ni sus brazos y en ocasiones tampoco pueden hablar. Entonces, a través de una ICC ellas podrán comunicarse, comandar una silla de ruedas u otro dispositivo.
De acuerdo a la Primera Encuesta Nacional de Discapacidad (ENDI), el 7,1% de la población tiene alguna discapacidad, mientras, de las cuales el 39,5% son motoras.
Una ICC básicamente consta de 2 partes: un equipo para registrar las señales cerebrales (electroencefalógrafo) y una computadora que es la encargada de procesar e interpretar las señales cerebrales.
“Es muy importante realizar avances a nivel nacional en tecnología para ayudar a las personas. No existen dispositivos como este en Argentina y aunque nada de esto aún no está disponible en el mercado, esperemos que en el futuro podamos darle a estas personas con discapacidad la posibilidad de moverse por sus propios medios. Es importante resaltar que la tecnología de ICC aun o está disponible en el mercado, pues todavía necesita de mejoras, pero quien construya la ICC para Stephen Hawking pasará a la historia”, asegura Diez.
Cabe recalcar que esta tecnología aún continúa en investigación y necesitaremos más tiempo antes que esté disponible para los posibles usuarios. En todo el mundo las pruebas realizadas son en ambientes controlados de laboratorios, llevar las ICC a la casa del usuario es el nuevo desafío.
De cara al futuro, “la idea principal es darle una nueva oportunidad a personas que sufren de estas discapacidades. Imagina la situación que tienes un accidente de tránsito y se produce una lesión en el cuello que te secciona la médula espinal. Este es un escenario trágico pero posible. Entonces mañana te despiertas en el hospital, posiblemente no puedas abrir tus ojos ni hablar, por supuesto que menos podrás moverte. Sin embargo, puedes escuchar y entenderlo todo, como por ejemplo que los médicos y tu familia piensen que no hay solución porque estas “casi muerto”. Tu única herramienta de comunicación en ese momento es una ICC. En el futuro, una ICC será una herramienta más para los médicos y para las personas con discapacidad”, augura Diez.

La silla probada en el aula
Nota: EL OTRO MATE

