Insectos clave e impensados en la polinización de cultivos
Una reciente investigación internacional dirigida por un ingeniero agrónomo argentino determinó que los insectos silvestres tales como escarabajos, moscas, mariposas, entre otros, son claves en la polinización de los cultivos, es decir, la recepción de polen para producir semillas o frutas.
Hasta ahora el trabajo de la polinización, se creía algo exclusivo de las abejas productoras de miel. Sin embargo, los investigadores evaluaron la necesidad de complementar la tarea de estos insectos con otros, evitando caer así en la dependencia de una sola especie, con los riesgos que estos conlleva, como patógenos, parásitos y depredadores que pueden afectarla.
Los polinizadores silvestres -entre los que se encuentran diferentes especies de abejas, pájaros, mariposas, moscas, escarabajos y murciélagos, entre otros- viven en hábitats como márgenes de los bosques, cercos vivos o pastizales.
Las nuevas técnicas agropecuarias generan que la tierra de estos ambientes se vaya perdiendo, disminuyen la abundancia y diversidad de polinizadores, y por ende los cultivos reciben menos visitas florales.
Coordinada por el doctor Lucas Garibaldi, Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Buenos Aires, donde también se doctoró en Ciencias Agropecuarias y desde el 2011, docente investigador en la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro, la investigación se realizó en diecinueve países de los cinco continentes. Los científicos estudiaron la presencia de insectos en 600 campos de 41 regiones con diferentes cultivos y observaron que la abeja de la miel mejoró la producción en sólo seis de esas 41, mientras que los insectos silvestres fueron polinizadores mucho más efectivos: mejoraron la producción en todas ellas.
En diálogo con EL OTRO MATE, Garibaldi explicó que “es fundamental integrar las abejas de la miel con el resto de los polinizadores, de esta forma se puede asegurar la producción agropecuaria. Para lograr ello, es necesario conservar o restaurar áreas naturales o semi-naturales entre cultivos, promover paisajes heterogéneos con diversidad de cultivos y utilizar de forma más prudente los insecticidas que puedan matar a estas especies. La producción debe tener en cuenta la conservación de la diversidad de polinizadores. Nuestro estudio promueve la implementación de prácticas agrícolas sustentables, indispensables para los cultivos”.
El estudio fue realizado de forma global y abarcó plantaciones de producciones de café, cacao, maracuyá, algodón, mango, girasol, palma (la tercera oleaginosa más importante del mundo), tomate, sandía, almendras, arándanos, cereza y canola, entre otras.
El tema es de prioridad mundial, y el Convenio de las Naciones Unidas sobre la diversidad biológica estableció en 2002 una iniciativa internacional para la conservación y el uso sostenible de polinizadores, en el ámbito de su programa de trabajo sobre la agrobiodiversidad. La FAO, organismo coordinador de esta iniciativa, apunta a generar conciencia sobre las buenas prácticas agrícolas para la conservación de los polinizadores en una gran variedad de zonas ecológicas y sistemas agrícolas.
Además de las conclusiones científicas, los investigadores evaluaron la necesidad de lograr heterogeneidad en los cultivos y producción agrícola sustentable que proporcionan rendimientos económicos considerables, para las cuales es indispensable fomentarla con políticas de Estado.
“Fue una apuesta grande, con mucha demanda de tiempo y compromiso pero los resultados aportan conocimiento importante a la economía social. Mi idea siempre es trabajar sobre problemáticas aplicables, para generar una teoría sólida que resuelva problemas a nivel local y regional”, apuesta Garibaldi.

Dr. Lucas Garibaldi
Nota: EL OTRO MATE / Por Uriel Salamon
Foto: Lucas Garibaldi

