Agricultura

29/11/2012

Controlan plagas con método innovador

El Control Biológico es un método innovador para el manejo de plagas (insectos, ácaros, malezas, etc.) desarrollado en Tucumán.

Este nuevo método apunta a resolver una problemática creciente en el sector agrícola, referida a las exigencias en seguridad alimentaria, inocuidad, cuidado del medio ambiente y demanda de productos orgánicos en los mercados internacionales. El control biológico resulta ser una alternativa al control químico y al mismo tiempo compatible con este.

El control biológico es un método de control de plagas, enfermedades y malezas que consiste en utilizar organismos vivos (enemigos naturales) con objeto de controlar las poblaciones de otro organismo (plaga).

Una de las formas de implementar control biológico es mediante la cría masiva de un enemigo natural en laboratorio y su posterior liberación en el campo. Los enemigos naturales liberados van en busca de la plaga, en algunos casos se alimentan de ella o bien puede utilizarla como medio de desarrollo y reproducción. De este modo, la densidad de la plaga se mantiene a niveles viables económicamente y se evita el daño en el cultivo.

Las ventajas del control biológico: abarcan la reducción del número de aplicaciones de insecticidas, de la dosis de los productos químicos utilizados y del riesgo de generar contaminación ambiental, aumentando y conservando la biodiversidad del sistema y no genera residuos. No tiene restricciones en el mercado y da valor agregado a los productos que se generan con su uso. Utiliza herramientas propias del sistema como especies autóctonas o nativas, previamente estudiadas, cuyo blanco de control es perfectamente conocido. No genera residuos tóxicos ni resistencia en plantas ni en las plagas que se controlan. El control biológico es una herramienta altamente específica, solo controla la especie que causa daño.

Esta innovación tiene una serie de características importantes que lo distinguen de cualquier otro tipo de control, principalmente del control químico. Los enemigos naturales son altamente específicos,  van en busca de la presa, por donde sea que esta se encuentre, incluso dentro de sus refugios, el insecticida químico se aplica sobre el cultivo sin tener la certeza de que el producto llega a cubrir toda la planta. El control biológico no deja residuos tóxicos dentro ni fuera de la planta, sin embargo el producto químico sí. El desarrollo de resistencia a los productos químicos se genera en la mayoría de las plagas y está relacionado con la frecuencia de un mismo estimulo. Es decir cuánto más producto con el mismo principio activo se aplica sobre una misma especie en varias generaciones permite una respuesta de resistencia, determinando que a la larga el insecto no responda del mismo modo al producto. Esto no sucede cuando se utiliza control biológico.

El control biológico se alcanza con éxito a largo plazo, pero su efecto es permanente y altamente significativo en la conservación de la biodiversidad y sustentabilidad del medio.

GAIA es una empresa privada argentina y hasta el momento es la única que desarrolla este producto para el sector agrícola.

Por mucho tiempo han existido ejemplos del uso de enemigos naturales para el control de plagas, y quizá el caso más antiguo (se desconoce el tiempo exacto), es el que hace referencia al uso de hormigas por agricultores chinos. Sin embargo, el control biológico nace como un método científico hacia el final del siglo XIX, con el exitoso caso ocurrido en 1888 de la introducción desde Australia a California, de Rodolia cardinalis contra la escama algodonosa de los cítricos Icerya purchasi.

De acuerdo con lo anterior, el control biológico como método científico es relativamente moderno, ya que tiene una edad de un poco más de 100 años. Los principales logros en control biológico clásico en Latinoamérica han sido contra la mosca prieta de los cítricos Aleurocanthus woglumi Ashby en Mesoamérica; el barrenador de la caña de azúcar Diatraea saccharalis en Cuba, Perú, Brasil y el Caribe; la escama harinosa I. purchasi en casi todos los países; el pulgón lanígero de la manzana  Eriosoma lanigerum (Hausmann) en Uruguay, Chile y Argentina; la escama negra Saissetia oleae (Oliver) en Chile y Perú.

En los países en desarrollo, donde es altamente elevado el costo de los insecticidas y frecuente la resistencia de las plagas a estos, el control biológico tiene una aplicación especial que no ha sido ampliamente explotada. Por lo tanto, el control biológico constituye para América Latina el método de control de plagas más viable, ecológicamente recomendable y autosostenido.  Ejemplo de esto lo constituye Perú que ha logrado una implementación de control biológico en el 90% de sus cultivos a través del desarrollo de un sistema estatal-privado (más de 80 laboratorios) que trabajan desde 1940 en su aplicación conjunta.

Si bien en Argentina existen casos puntuales exitosos, el control biológico no se ha popularizado debido a diversos factores o condiciones, económicas, socio-culturales, de oferta y demanda. Actualmente estas condiciones han cambiado y marcan un momento óptimo para el desarrollo rentable de esta actividad ya que las exigencias del mercado internacional estarían alentando su desarrollo.

“Si bien hasta el momento uno de los problemas del sector agrícola estaba centrado en el control de plagas y la pérdida de rentabilidad como consecuencia, desde hace algunos años han incrementado las exigencias referidas a la calidad, inocuidad y seguridad en los agro alimentos. Sumado a esto la creciente conciencia acerca de la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales, así como la contaminación del medio ambiente se han constituido en la problemática a la que el control biológico resulta como la solución más viable” comenta en diálogo con EL OTRO MATE María Fernanda Villagrán una de las desarrolladoras de GAIA.

La presencia de residuos tóxicos en fruta generados como consecuencia de la aplicación de agroquímicos ha llevado a realizar mediciones de control y al establecimiento de límites permitidos de residuos. En algunos casos el límite es cero, es decir se promueve que el productor trabaje con estrategias orgánicas.

Así mismo se ha observado que el uso excesivo de agroquímicos ha llevado al desarrollo de plagas resistentes, generando esto un nuevo problema para el sector.

El control biológico es una herramienta que opera de modo positivo en todos los aspectos mencionados. Resuelve la pérdida económica, ya que logra controlar las plagas y con perspectivas de generar un equilibrio dinámico en el sistema evitando la dependencia.

La implementación

El control biológico es una herramienta altamente específica. En su diseño y desarrollo se tienen en cuenta aspectos particulares y específicos. Es por esto que para su implementación se debe realizar un diagnóstico de la plaga y cultivo. En este diagnostico se determinan cuales son las mejores maneras y momentos de control de la plaga según su dinámica y densidad, así como distribución en el campo.

Una vez realizado el diagnóstico se concluye en las especies óptimas para el control. En este caso se podrá trabajar con una sola especie o más. Pudiendo ser generalistas, específicas, o realizando liberaciones donde se combinen.

Luego de haber sido seleccionada la especie de enemigo natural se realiza la cría masiva o producción del número necesario a liberar. Se trabaja en su empaque y formatos de envío y liberación en campo. Generalmente la liberación se realiza en dispositivos sencillos como bolsas de papel o asperjándolos manualmente o con equipos incluso avionetas.

Durante y antes de la liberación se monitorea continuamente la plaga a fin de realizar los ajustes necesarios,  como así también  determinar la efectividad de control.

En el caso de que el cliente conozca sobre el método e implementación del control biológico puede solicitarnos únicamente el servicio de cría y venta de un enemigo natural determinado. Este se produce, se empaca y envía en tiempo y forma y el cliente se encarga de las liberaciones.

Para acceder al producto se debe contactar con uno de los profesionales que asiste en GAIA.

Se accede a los profesionales, se realiza un estudio-planificación del mismo, se asiste técnicamente al cliente en reunión o contacto de consulta y confirmación, se envía presupuesto, y una vez aprobado el mismo se obtiene el servicio.

El costo del control biológico

El costo, siempre es un ítem pendiente en el control biológico, actualmente su tratamiento es conflictivo, ya que no existen casos comerciales (además de los que se trabajan en GAIA) que se puedan utilizar de parámetro. Uno de los aspectos claves es que el productor/ cliente espera un resultado sobre “el  volteo” como lo obtiene con el agroquímico y muchas veces el control biológico actúa a niveles que visualmente no se perciben el momento pero si a largo plazo. Entonces para el cliente en la medida que mata, es bueno y paga, por ello cuando compara el control biológico es caro porque “no mata tanto”. Realmente en este sentido creemos que el control biológico debe ser acompañado siempre por un asesoramiento técnico que enseñe a ver  y debe ser trabajado con aquellos que creen y apuestan a la innovación.

Argentina mira al mundo

Como se ha mencionado Argentina ha tenido casos exitosos de control biológico, pero no han sido experiencias comerciales, han sido fruto del esfuerzo de instituciones del estado y sus respectivos equipos de trabajo. Técnicamente y científicamente se cuenta con la base para el desarrollo local de esta estrategia. Ya que el control biológico es una herramienta altamente específica su desarrollo debe ser autóctono y no depende de formatos extranjeros. Es decir en esta materia debemos dejar de observar lo que hace el mundo y creer en nuestros recursos.

Como antecedentes los países bajos tienen el 90% de la producción hortícola desarrollada con control biológico, igualmente España, Bélgica, Holanda, Australia, etc., mientras que Argentina no supera el 5% de la producción agrícola.

De cara al futuro

“En Argentina se espera una adhesión más amplia a este sistema de manejo de plagas en los años venideros. Esto debería estar acompañado de un cambio de conciencia de los productores que no sea forzado por el mercado internacional, sino reactivo y práctico. Además se debería acompañar con la existencia de elementos legales acerca de la restricción en el uso irracional de agroquímicos. Así mismo se espera el fomento de estas prácticas por medio de programas formativos, educativos, de comunicación que acompañen socialmente el desarrollo de una nueva producción más sustentable, rentable y por sobre todo, sana”, pronostica Villagrán.

Nota: EL OTRO MATE
Foto: María Fernanda Villagrán




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